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¿Debo transmitir mi empresa familiar?
Oct. 8, 2019

Después de toda una vida dedicada a la empresa, llega un momento en el que uno debe plantearse qué hacer con ella. Y habitualmente, se plantean dos posibilidades: transmitirla a un tercero o pasar el testigo a algún familiar. En este artículio queremos hacer un pequeño repaso a los condicionantes fiscales más significativos que se plantean a la hora de tomar esta decisión, con la idea de que puedas tenerlo lo más claro posible.

De cara una hipotética donación, lo primero que hay que tener en cuenta es la tributación en relación con el Impuesto sobre Donaciones. A este respecto, lo más relevante es que se establece un régimen fiscal que permite aplicar una reducción del 95%, siempre y cuando se cumplan una serie de requisitos, entre los que destacamos los siguientes:


  • El donante debe tener al menos 65 años en el momento de la donación.

  • El donante debe dejar de ejercer funciones de dirección y debe dejar de percibir retribuciones por ello.

  • Por lo que respecta a la sociedad transmitida, esta no deber ser una sociedad de mera tenencia de bienes, esto es, al menos el 50% de su activo debe estar afecto a actividades económicas.

  • En cuanto al donatario, es necesario que este sea cónyuge, descendiente o colateral de hasta tercer grado.

  • La empresa debe permanecer en el patrimonio del donatario durante al menos diez años, auque hay algunas Comunidades Autónomas que ha reducido este plazo a cinco años.

Por lo que respecta a la tributación directa del donante, existe también un tratamiento favorable, ya que la Ley del IRPF considera no sujeta la ganancia patrimonial obtenida. Al tratarse de un supuesto de no sujeción, el donatario se subroga en el coste y la antigüedad fiscal del donante, lo que en la práctica supone un diferimiento de la tributación en el IRPF al momento en el que se produzca la venta de la empresa por parte del donatario.

Para terminar este breve repaso, nos gustaría hacer mención a dos sentencias recientes del Tribunal Supremo, en virtud de las cuales, cuando se trate de empresas familiares con un único socio y este decida dejar de ejercer funciones de dirección, ya no es necesario que se lleve a cabo la transmisión de una parte de sus participaciones o acciones a un miembro de su familia para que sea de aplicación el régimen de la empresa familiar. De esta forma, el valor de la sociedad estaría exento en el Impuesto sobre Patrimonio y gozaría de la reducción del 95% en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. No obstante sí es un requisito necesario que un miembro del grupo familiar ejerza funciones de dirección en la sociedad, percibiendo por ello una retribución que represente más del 50% de sus retribuciones totales por rendimientos del trabajo. Este no es un tema menor, ya que, de esta manera, cualquier miembro del grupo familiar directo podría cumplir el requisito de ejercer funciones de dirección aunque no sea socio de la sociedad, siendo, por tanto, viable mantener la propiedad de las acciones dejando de ejercer funciones de dirección, sin perder los beneficios fiscales del régimen de empresa familiar.

En Domínguez Casas somos conscientes de que se trata de una cuestión que genera cierta inquietud debido a las contingencias fiscales que podrían producirse, por lo que estamos a vuestra disposición para cualquier aclaración que pudierais necesitar al respecto.

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